El lado silencioso del cuidado animal
- Alberto Perez

- 20 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Cuidar animales suele contarse como una historia luminosa. La imagen es conocida: manos que salvan, ojos agradecidos, finales felices. Esa versión existe… pero no es toda la verdad.

Hay otra parte, más discreta, que casi nunca se muestra porque no luce bien en redes ni cabe en una foto de “antes y después”. Es la parte donde el cuidado cansa.
Cansa el estar siempre atento. Cansa la responsabilidad que no se toma días libres. Cansa saber que, aunque lo estés haciendo todo bien, no siempre es suficiente.
El desgaste no llega de golpe. No es una explosión emocional ni un colapso dramático. Llega como llegan las mareas: poco a poco, casi sin aviso, hasta que un día te descubres agotado por cosas que antes parecían pequeñas.
Cambiar medicamentos. Limpiar, observar, esperar. Tomar decisiones que nadie ve pero que pesan. Vivir con la pregunta constante de si estás haciendo lo correcto.

Y lo más curioso —y cruel— es que este cansancio suele venir acompañado de culpa. Culpa por sentirse cansado cuando se supone que deberías sentirte agradecido. Culpa por pensar “no puedo más” cuando hay vidas que dependen de ti. Culpa por no ser infinito.
Pero cuidar no es ser inagotable. Cuidar es sostener… y todo lo que sostiene también se desgasta.
Hay animales que no mejoran rápido. Hay cuidados que no tienen un “final feliz” Claro. Hay días donde el amor no se siente épico, sino silencioso, terco, persistente. Y eso también es cuidado real.
Hablar de este lado no le quita valor al amor por los animales. Al contrario: lo vuelve más honesto. Reconoce que el compromiso profundo no es solo ternura, también es resistencia.
Quizá el mayor acto de respeto hacia quienes cuidan —y hacia los animales mismos— sea aceptar esto sin adornos: que amar también puede agotar, que proteger también puede doler, y que seguir ahí, incluso cansado, sigue siendo un acto inmenso.
El lado silencioso del cuidado animal no pide aplausos. Solo comprensión. Y, a veces, un poco de descanso.



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