Mizar y Alcor
- Alberto Perez

- 13 dic 2025
- 1 Min. de lectura
Dicen que hay estrellas que no brillan solas. En la constelación de la Osa Mayor, Mizar y Alcor siempre han sido así: dos luces tan cercanas que durante siglos se creyó que eran una sola. Guardianes mutuos en el cielo, inseparables incluso en la inmensidad.

Una noche, algo cambió.
Nadie sabe si fue un deseo mal formulado o una curiosidad demasiado grande, pero Mizar y Alcor descendieron de las estrellas. El viaje fue largo, silencioso… y al llegar, la luz que los guiaba se apagó. Sus ojos, acostumbrados al cielo, ya no pudieron ver la tierra.
Ciegos, asustados, pero aún juntos.
Fue entonces cuando el Santuario Felino los encontró. No como estrellas caídas, sino como dos pequeños seres que se buscaban con el cuerpo, con el olor, con la presencia. Donde uno estaba, el otro iba detrás. Donde uno dudaba, el otro esperaba.
Aquí aprendieron que no todo se ve con los ojos. Que hay caminos que se recorren con el corazón. Que la oscuridad no separa cuando el vínculo es verdadero.
Hoy, Mizar y Alcor viven como vivieron siempre: uno al lado del otro. Si uno duerme, el otro vigila. Si uno se pierde en el silencio, el otro lo llama sin voz. Como en el cielo, como en la tierra.
Quizá ya no brillan como estrellas…
pero siguen siendo luz.




Me encanto leer esta historia, Mizar y Alcor nos enseñan que hay amores que no necesitan luz para existir, que se reconocen en la cercanía y en el latido compartido; Gracias Santuario Felino, Gracias Alberto...por ese enorme corazón que cuida estas dos almas para que sigan caminando juntas, seguras y amadas.
Donar es una manera de ser parte de esta historia, de convertirnos también en luz para quienes ven con el corazón. 🐾✨...seguiré apoyando...